
La payeira era el pajar de la casa, donde se almacenaban la paja y el heno para alimentar al ganado durante el invierno.
Una casa de labranza de 1759 restaurada en cuatro apartamentos, en un valle verde junto al río Navia. Un lugar para parar el reloj.
En la aldea de Castrillón, rodeada de bosque, prados y árboles frutales, te damos la bienvenida a nuestros apartamentos rurales. Un proyecto familiar hecho con cariño, donde no hay prisa: solo el rumor del Navia, el olor a leña y la luz que cambia sobre la pizarra de los tejados. Ven a desconectar, a caminar sin rumbo y a recordar lo sencillo.
La familia Méndez
El nombre de cada apartamento procede de nuestro dialecto y evoca una construcción tradicional o un rincón de la casa antigua. Cada uno está totalmente equipado y tiene capacidad para hasta 4 personas: cocina, un salón luminoso con sofá cama, una habitación con cama de 1,50 m y baño.

La payeira era el pajar de la casa, donde se almacenaban la paja y el heno para alimentar al ganado durante el invierno.

El hurro es nuestro nombre para el hórreo, el granero de madera elevado sobre pegollos de piedra donde se guardaba y conservaba la cosecha.

La corripa es el cercado de piedra donde se curaban las castañas, dentro de su erizo, tras la recolección.
Admite mascotas.

El parreiro es el desván, la parte alta de la casa bajo el tejado, que antaño servía de granero y, en ocasiones, de dormitorio.
El occidente asturiano guarda algunos de los rincones más verdes y silenciosos del norte. Todo empieza saliendo por la puerta.
Te contamos qué hacer en la zona; las actividades guiadas las ofrecen empresas locales y otras, como el senderismo o la pesca, puedes disfrutarlas por libre.

Pozas de agua limpia y un área recreativa a la sombra para los días de verano, a un kilómetro de la casa.

Rutas señalizadas entre bosque y cumbres, con miradores sobre el Navia y saltos de agua como las cascadas de Méxica y Oneta.

Caminos y carreteras tranquilas para recorrer el pueblo y la naturaleza sobre dos ruedas, a tu ritmo.

Los castros de Coaña y Pendia, poblados fortificados de hace más de dos mil años, y la piedra y la pizarra de las construcciones de la aldea.
En la aldea está el Bar Castrillón, el punto de encuentro del pueblo a pocos metros de los apartamentos. Puedes tomar un café, comprar lo básico o disfrutar de comida casera tradicional asturiana, como pote asturiano, fabada, carne de ternera guisada o cachopo, para comer en el local o para llevar. Conviene reservar o encargar con antelación.
El Bar Castrillón funciona de forma independiente, con sus propios horarios y servicios.
El apartamento es muy bonito, mejor incluso que en las fotos. Impecable y muy tranquilo. Perfecto para escapar del ruido y del estrés.
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